miércoles, 7 de enero de 2009

CAMARONES

Tempranito me iba al rio, caminaba despacito entre las piedras, me quedaba quietecito, quietecito.
Miraba entre las rocas los bigotes, silencito me acercaba, metia rápido mi mano agarrando al camaron y lo aventaba a la arena. En un ratito sacaba rehartos.
Me metia al matorral de otates y en medio encendia unos palos, los dejaba que se quemaran y cuando sólo quedaban las brazas ponía los camarones.
Comía camarones hasta hartarme.

-¡Gordito, gordito!, ¿Dónde estás, gordito?
-¿Por donde se fué?
-¡No sé!
-Lo vi por aquí.
-¡Gordito!
-¡gordito!
Escuche que caminaban al rededor del matorral.
-¿Gordito,gordito?
-¡Ahorita salgo!
-¡Te dije que por aqui lo vi!
Salí con un monton de camarones en las manos.
-¿Que haces ahi adentro gordito?
-¿Y esos camarones quien te los dio?
-Yo los agarre, espéreme tía.
Me volví a meter al matorral. Sali con más camarones.
Mi tia se los puso en el mandil.
-¡Pa que coman!
-¿Y tu gordito?
-¡Uuy ya me comí rehartos!
-Ya ves, te dije que el gordito es relisto.
En la tarde, que me habla mi tia.
-A comer gordito.
Mi tia acomodo los camarones con una salsa.
-¡Sabian regüenos!
Con eso comieron dos dias.

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